El riesgo de pasar del cuidado responsable a la obsesión en covid–19

Dr. Miguel Ángel Saavedra

Con preocupación he leído y escuchado recientemente en medios de comunicación y algunos círculos sociales sobre el miedo al contagio por covid-19, debido a que “ahora sí, conocemos a alguien cercano con esta enfermedad”, por lo que se han promovido medidas extremas, como el uso de tapabocas permanente, inclusive en casa o en los vehículos así estés solo o acompañado por el núcleo familiar.

Es lógico el miedo, ya que es una enfermedad que se contagia con gran facilidad y que produce dolorosas muertes, especialmente en grupos de riesgo, como lo son las personas mayores de 65 años, con comorbilidades como obesidad, hipertensión arterial y diabetes, pero también en una menor proporción han fallecido y tenido complicaciones graves los mas jóvenes y saludables. Sin embargo, disponer el uso de tapabocas permanente en nuestra vivienda, incluidos los niños, me conduce a pensar que el pánico no puede llevar a tomar medidas que lleven a un aumento de la depresión de nuestra sociedad y causar trastornos emocionales moderados a severos empeorando aún más la situación.

Existe una clara relación entre las alteraciones del sistema inmunológico y el estado emocional, está demostrado que el estrés y la depresión causan elevación de marcadores en sangre de inflamación y la alteración de transmisiones celulares (neurotransmisores, citoquinas, etc.) que generan alteraciones metabólicas importantes y cambios en la inmunidad.

Mi invitación es a respetar al otro, su espacio y entorno, mantener la distancia social, y al uso del tapabocas en lugares públicos. Como su uso no es recomendado en niños menores de dos años, no los expongas a él y a los otros, pues pueden ser portadores asintomáticos de covid -19. En cuanto a la intimidad de tu hogar, si algo tenemos que aprender de esta enfermedad social es que nos llevó a detenernos y tener que mirarnos cara a cara en nuestras familias y dar valor al tiempo, en qué lo invertimos y cómo lo usamos, así que disfruta de la sonrisa de tus hijos, de los besos y abrazos de tu amad@, aprende de tus padres y tus abuelos, reflexiona en qué inviertes tu valioso tiempo, habla lo que has callado, expresa tus emociones y vive en amor de manera responsable contigo y con los otros, pero fundamentalmente sin miedo a VIVIR. «A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo», Jean de La Fontaine.