Cuando tu piel habla

Natalia Álvarez Aguado

Este maravilloso órgano, la piel, es el más grande del cuerpo humano, cubriendo una superficie casi equivalente a 2 m2 y pudiendo llegar a pesar hasta 10 kg. Sirve como barrera protectora frente el medio externo, siendo un super órgano contra cualquier agresión y, además, mantiene internamente el equilibrio de nuestro cuerpo.

La piel está compuesta por tres capas principales: la epidermis, la dermis y la hipodermis (tejido subcutáneo). Este órgano, nace de la misma capa que forma al cerebro, por eso, podemos decir que ella es un mini cerebro periférico que nos permite discriminar sensaciones como es el dolor, tacto, presión y temperatura. Nos ayuda a generar termorregulación, por lo cual, a veces nuestros poros se dilatan eliminando sudor cuando nuestra temperatura se encuentra elevada, o constricción de sus vasos por el frío. Además, la piel interviene en la síntesis de la vitamina D, la cual ayuda al metabolismo del calcio y también, interfiere en nuestro estado de ánimo.

Pero, ¿Sabían ustedes que la piel puede hablar?; Les voy a explicar cómo nuestra piel habla lo que nosotros callamos, es más, “todo nuestro cuerpo puede hacerlo”.

La piel, representa nuestra individualidad y los problemas dérmicos suelen significar que, de algún modo, nos sentimos amenazados. Tememos que otros tengan poder sobre nosotros. Cuando nos sentimos mal, nuestra piel muestra signos difíciles de ocultar: psoriasis, granos, manchas, herpes, entre otros.

Para la Medicina Tradicional China, la piel es la forma como manifestamos problemas del Colon como víscera y Pulmón como órgano; esta corriente correlaciona la emoción, en este caso, la nostalgia, con problemas de la piel o de los órganos anteriormente mencionados.

En el caso de evaluar las emociones con alteraciones en la piel, la separaremos por sus capas. Si hay problema en mi epidermis, puede significar que vivo un conflicto de separación con algún familiar, amigo o con mis compañeros de trabajo, etc. Estoy sufriendo necesariamente “una falta de contacto” y este conflicto de separación, produce sentimientos de miedo, angustia, sensación de amenaza y problemas nerviosos. Si tengo problema en la dermis, significa que estoy viviendo un conflicto de separación, pero yo ansío el contacto, sin obtenerlo, es decir, estoy separado de algo o alguien con quien desearía fervientemente estar más cercano, más relacionado. Por último, en la Hipodermis o la tercera capa, al presentar problemas puede significar que vivo un conflicto de desvalorización estética de mí mismo, es decir, una parte de mi cuerpo que ha sido juzgada como “fea”. Me siento poco atractivo o juzgado por mi falta de belleza y eso hace que mi hipodermis se dañe.

Existen muchos más problemas en nuestra piel, pero si sufres de esta y generalmente no tienes respuesta en la medicina tradicional y has tenido que adaptarte a ella, te invito a conocerte, y si resuena esta columna contigo, no dudes en seguirme en mis redes sociales en Instagram: @dra_nataliaalvarez o en la página Facebook: @centromedicomana; los esperamos con una mirada integral de la enfermedad.